Nuestras Memorias, tu blog amigo

Sean bienvenidos y bienvenidas a nuestro blog, en él encontrarán orientaciones e indicaciones para la realización de sus prácticas todas y todos estudiantes de las asignaturas de historia.

Desde aquí podrán realizar y compartir experiencias, estudios e investigaciones, que acrecentarán nuestro saber, nuestra formación.

jueves, 3 de julio de 2014

Práctica Final de Verano. SOTARAE

Fundamentos de Historia Social Dominicana.
Práctica Final
I.- Ver y responder con la técnica sotarae (S: Sondeo de Sentimientos. Se le pregunta a los/as participante: ¿Qué sintieron al ver la película o documental? O: ¿De qué trata esta película o documental? Ofrecer datos objetivos. T: ¿Qué temas están presentes en la película o documental? A: Cuál es la parte que más nos hayan gustado y por qué. R:: Resumir, de qué trata la película o documental. A: ¿A qué compromisos y acciones nos invita esta película o documental? E: Evaluar cada uno de los documentales o película.)   los documentales:
-          1.- Los 12 años de Balaguer. Primera parte https://www.youtube.com/watch?v=nYz-YQpM-wQ
-          Segunda parte https://www.youtube.com/watch?v=DLK-gJOMw4o
-          Tecera parte https://www.youtube.com/watch?v=VCPtPV9g6e8

-          2.- Caamaño: por la ruta de abril y caracoles. (https://www.youtube.com/watch?v=Eoy5k-vDjbI)
-          3.- Huellas de un Demócrata. José Francisco Peña Gómez. (https://www.youtube.com/watch?v=KFwGr64WF-g)
-          4.- El peligro de olvidar. (https://www.youtube.com/watch?v=Nx3kabzpSOM)
-          5.- Bosch: gobierno y caída. 1 y 2  (https://www.youtube.com/watch?v=WN_KztZtgTs)
Valor: 25 puntos.
II.- Concluido el ver cada uno de los documentales asignados, elabora una línea de tiempo en el que marque los eventos relevantes coincidentes, referidos en cada uno de estos documentales, una síntesis de lo que ocurrió o en que consistió y pegar una lámina o foto alusiva. (10 puntos)
Valor total: 35 puntos.
Entregar Del día 14  al 16 de julio, vía correo electrónico, wandacal30@gmail.com
Nota: Deben ver cada documental, en la dirección electrónica que tienen al lado sus títulos, responder para cada uno la técnica SOTARAE.


1.- 


3.- 


2.- 


VIDEO 2


VIDEO 3. HUELLAS DE UN DEMÓCRATA.



VIDEO 4.- EL PELIGRO DE OLVIDAR












VIDEO 5.- BOSCH: GOBIERNO Y CAIDA
  

lunes, 2 de junio de 2014

España Boba.






La esclavitud en la España Boba, 1809─1821.
 Por:  Francisco Bernardo Regino Espinal
Este texto que continua, lo puedes leer en la URL siguiente:
http://clio.academiahistoria.org.do/trabajos/clio171/tema5-fbre.pdf

1. Introducción
Esta conferencia, para apropiarme del decir de dos autores latinoamericanos (Ciro Cardoso y Héctor Pérez Brignoli), es “un esfuerzo de síntesis y un ensayo de interpretación”, útil para aquellos “que compartan con nosotros la idea de que la historia, al decir de Marc Bloch, es a la vez “ciencia del
presente y ciencia del pasado”, y que mi pretensión sobre el tema es “ofrecer los elementos  undamentales para que pueda formular sus propios problemas y elaborar sus propias respuestas”. (Las conclusiones de esta conferencia las van a  hacer ustedes y no yo). Es un recuento de algunos tópicos que abordé en la investigación para obtener el Diploma de Estudios Avanzados (DEA) como parte del Doctorado en Humanidades de la Universidad de Sevilla.

De Manuel Moreno Fraginals aprendí con claridad que el prólogo se escribe al terminar la obra no al empezarla, y de Eugene Genovese que todos aquellos que han tenido la oportunidad de estar en contacto con la obra para revisarla y criticarla antes de su publicación, se hacen cómplices o
culpables de lo que consta que pudo ser mejorado, y son responsables tanto del éxito como del fracaso. En la labor de investigación no he estado solo. Mis maestros de la Universidad de Sevilla, los autores de los libros consultados, mis compañeros de doctorado, comparten conmigo el éxito o
el fracaso logrado en el tema abordado. El discutible éxito que alcanza el investigador de temas históricos no le pertenece; le corresponde a la familia de la que forma parte, a la que le ha
sustraído el tiempo y el ingreso que representa, para gozarse en la búsqueda de un pasado que quiere conocer para interpretarlo y entender el presente.

El tema de la esclavitud me apasiona como a un colegial enamorado que escribe versos por primera vez con la ilusión de que son únicos y que nadie ha sentido lo que él siente. Tengo al decir de uno de mis esclarecidos profesores, el Dr. Antonio Acosta Rodríguez, “el síndrome del primerizo”, y esa
sensación parece inagotable. Mi nueva pasión se encuentra ahora con la más adulta y firme de mis pasiones: la familia. En esta conferencia como miembro colaborador de esta Academia

2. Familia, esclavos y España Boba
Entenderé por familia “el padre, la madre y los hijos que viven bajo un mismo techo; todas las personas de la misma sangre,” o el “grupo o conjunto de individuos con alguna circunstancia importante común, profesional, ideológica o de otra índole” (Ej. Esclavos). Por esclavo entenderé que es “el ser humano que pertenece en propiedad a otro, con pérdida absoluta de su libertad y de casi todos sus derechos. Por extensión, el siervo y el que trabaja a perpetuidad para otro, a quien sirve sin derecho a
abandonarle.”
Por España Boba se conoce en el Santo Domingo Español a ese espacio temporal que va “desde la Reincorporación a España el 11 de julio de 1809, hasta la Proclamación de la Primera Independencia el 1 de diciembre de 1821”, con una duración de 12 años, 4 meses y 20 días. La Guerra de Reconquista, iniciada en 1808 y finalizada con la capitulación de los franceses en julio de 1809, retornó a España el dominio de su antigua colonia, la cual había entregado a Francia como consecuencia del Tratado de Basilea en 1795.10

En este período se fueron perfilando elementos conceptuales que contribuyeron a la definición de la nación dominicana; este tiempo permitió que dominicanos de la Isla de Haití o Santo Domingo, incubaran la idea de encausarse dentro de la corriente independentista que se abría en los territorios de
América. Como consecuencia del abandono, la indiferencia, los problemas internos y los intereses que se conjugaban en España, fue el período en que cobró cuerpo la idea republicana que inició José Núñez de Cáceres con la declaración de independencia en el territorio de la Provincia Española de
Santo Domingo, creando el “Estado Independiente de Haití Español”.
El nombre de la isla (Haití) había sido adoptado en 1804 por la parte francesa (Saint-Domingue), cuando los antiguos esclavos dirigidos por Jean Jacques Dessalines (1758-1806) proclamaron un nuevo Estado al que llamaron República de Haití y culminaron el proceso de emancipación iniciado en agosto de 1791 con la rebelión de los esclavos.

3. Esclavitud en el Este y libertad en el Oeste.
La esclavitud subyace como un elemento común entre la España Boba y los períodos que la envuelven. Hubo esclavitud en el primer período colonial español, en la Era de Francia,
en la España Boba y en el “Estado Independiente de Haití Español” que se creó con la Independencia Efímera. La esclavitud como sistema desapareció oficialmente de toda la isla con la ocupación haitiana encabezada por Jean Pierre Boyer y que se inició el 9 de febrero de 1822.11


En el período comprendido entre los años de 1804 y 1822, ocurrió en la isla un fenómeno muy particular: la existencia simultánea de dos regímenes económicos antagónicos. En la parte del Este, en el Santo Domingo Español, se mantuvo a los negros bajo el régimen esclavista, mientras en la parte Oeste, en el antiguo Saint-Domingue francés, surgió una nueva república con negros libres.12
Diez y ocho años transcurrieron desde la declaración de Independencia de la República de Haití, el 1 de enero de 1804, hasta el inicio de la Ocupación Haitiana el 9 de febrero de 1822. En este lapso de tiempo, exceptuando algunas interrupciones en los años de 1801 y 1805, el comercio de negros se mantuvo
en el Santo Domingo Español, conforme a los documentos que reposan en el Archivo General de la Nación (AGN) en los protocolos notariales de la época.13

4. Población esclava en Santo Domingo Español
Refiriéndose a la población de Santo Domingo, Philip D. Curtin, señala lo siguiente:
“Los estimados de población para Santo Domingo varían grandemente, aunque el más confiable parece ser el de Moreau de Saint-Méry, el cual pone la población esclava de 1790 en alrededor de 15,000. Un estimado de las importaciones de esclavos en 1774-1807 puede llegar a 6,000.”14
Esto es, en un período de treinta y tres años un promedio de 182 esclavos por cada año del período. Alrededor del 3% del total del flujo de los esclavos hacia los dominios españoles llegaron a Santo Domingo (Curtin asume que entre 200,000 y 225,100 esclavos fueron importados hacia la parte de América bajo el dominio de los españoles en el período 1774-1807).15
El viajero Dorvo Soulastre dando cuenta de sus observaciones a finales del siglo XVIII (1798) señalaba que: “la proporción de los hombres libres ha ganado de tal modo en razón de la de los esclavos, que en una población de 125,000 individuos, el número de hombres libres alcanza a 110,000.”16
Según Curtin, la población esclava en Cuba en 1817 era de 199,100; la de Puerto Rico en 1820 de 21,700 esclavos;17 la de Saint-Domingue en 1791 de 480,000 esclavos; la de Martinica en 1816 de 80,800 esclavos; la de Guadalupe en 1820 de 88,400 esclavos; la Guyana en 1820 de 13,200 esclavos y la de Louisiana en 1785 16,500 esclavos.18 Curtin estima que durante el período completo de trata de esclavos en Santo Domingo español se importaron 30,000 esclavos19 y en Saint-Domingue hasta 1791 se importaron 864,300 esclavos.20

La esclavitud en la España Boba, 1809─1821
Los dos sistemas de producción que existían determinaban la población de esclavos: plantaciones en el Oeste y en el Este, fundamentalmente hatos y ganadería.

5. Invasiones en la Era de Francia, 1801-1805
Las invasiones 21 bajo los mandatos de Toussaint Louverture en 1801 y de Jean Jacques Dessalines en 1805, ocupan el inicio del siglo XIX del Santo Domingo Español. No hay dudas sobre la influencia que el estado de cambio político, social y económico de la Parte Oeste de la isla tuvo sobre la Parte
Este.
El objetivo último de Toussaint Louverture era mantener a Santo Domingo en capacidad productiva, generando riquezas que permitieran consolidar el poder del caudillo haitiano, a quien se le atribuiría toda la gloria del éxito de la nueva explotación territorial. 22
Refiriéndose a las emigraciones de esclavos desde Santo Domingo, Carlos Esteban Deive señala que:
21. Haití como Estado se constituyó oficialmente el 1 de enero de 1804, de modo, que hablar de invasiones haitianas propiamente dicho, sólo sería posible a partir de 1804; antes, es cuestión de hablar de invasiones de Saint-Domingue a Santo Domingo, o de la Parte Oeste hacia la del Este.
La historiografía dominicana, sin embargo, incluye bajo el epígrafe de invasiones haitianas las hechas por los negros emancipados de la Parte Oeste de la isla, a partir del 1801, con la entrada de Toussaint Louverture en la Parte del Este. Toussaint Louverture no hizo su entrada en Santo Domingo en 1801 como haitiano porque la República de Haití no existía; lo hizo como un general francés al mando del ejército de la Colonia Francesa de Saint-Domingue. La Parte Este de la Isla de Santo Domingo era ya oficialmente francesa desde 1795 por el Tratado de Basilea, y lo siguió siendo hasta julio de 1809 cuando Juan Sánchez Ramírez la reconquistó de los franceses para la corona española de 
“Toussaint calculaba en tres mil el número de esclavos pasados a otros territorios españoles, con el consiguiente perjuicio para las haciendas de la colonia que, como la de Oyarzábal, cuyos negros se hallaban ya fuera, se hallaban en ruina y convertidas en bosques.” 23
Cada esclavo que emigraba significaba un golpe económico por su sustracción de la fuerza de trabajo, y un golpe político por su transferencia a otras tierras donde la esclavitud se mantenía como sistema de sustentación de la economía, como por ejemplo en Cuba, Puerto Rico y Maracaibo en Tierra Firme.

6. Población total de Santo Domingo Español.
Para el año 1812 la población de la Provincia de Santo Domingo (como entonces se llamaba) alcanzaba la cifra de 59,112 habitantes, distribuidos en los cinco Partidos y veintidós Parroquias en que políticamente se había dividido el territorio;25 cifras según documento encontrado en el Archivo Real de El Seybo (ARS) cuya finalidad era el recaudo de cinco mil doscientos quince pesos para enviar el Diputado a las Cortes de España en 1813. Ese documento da detalles de la población existente en cada uno de los cinco Partidos y las veintidós Parroquias en que estaba dividido el país. En ese documento
encabezaba la Junta el licenciado José Núñez de Cáceres, el Arzobispo Valera y los demás notables. Es un documento muy interesante que pone sobre el tapete datos importantes de población.
Moya Pons26 establece que para el año 1819, la población de la Parte Este de la isla era de 71,223 habitantes, los cuales se encontraban distribuidos en siete provincias. El dato de población para este año proviene del censo general de 1819 hecho durante la gobernación de Sebastián de Kindelán,
llamado “Censo de Kindelán.”27 Existe confusión sobre el dato de población en general,
de la negra y de la esclava en particular, según las diferentes fuentes, por lo que la validación de las cifras de población es un tema del que tendrá que seguirse hablando en el futuro hasta lograr un consenso razonable sobre las cifras.28

7. El mercado del Oeste
La colonia de Santo Domingo tuvo una dependencia notable de Saint-Domingue en el siglo XVIII y principios del siglo XIX. Mientras la Parte Oeste producía en sus plantaciones azúcar, café, algodón, añil, cacao y víveres, la Parte Este suministraba el ganado que requería la población esclava para
reponer sus fuerzas y mantener la producción. El historiador Rubén Silié señala:
“la ganadería de Santo Domingo conseguía colocar todo su excedente en Haití y durante el siglo XVIII logró una expansión muy grande, pero determinada siempre por la demanda externa.”29
El temor, la inestabilidad y la miseria, provocaba las migraciones hacia lugares más seguros, donde se percibía un menor riesgo por las situaciones que se experimentaban en la Parte Oeste.30

8. Clases de esclavos
Una clasificación de los esclavos a partir de su ocupación o “uso” de su fuerza de trabajo considerada para Cuba por los historiadores Eduardo Torres-Cuevas y Oscar Loyola Vega,31 tiene similitudes que permiten sea considerada totalmente para el período de la España Boba en el Santo Domingo Español. Tendríamos entonces una división de los esclavos dedicados fundamentalmente a cuatro grupos de actividades: 1o A labores en el campo como agricultura y ganadería; 2º A labores domésticas como cocineras, lavanderas, caleseros, etc.; 3º A labores calificadas: como artesanos, comerciantes,
etc.; y 4º A labores no calificadas como cargadores, peones, etc. Lo que podríamos hoy en día llamar “la especialización” o “calificación de la fuerza de trabajo” era un elemento diferenciador entre los esclavos que les permitía incluso tener ingresos y ahorros a fin de poder comprar su libertad.32
¿Podríamos hablar de clases sociales entre los esclavos en los períodos coloniales? El concepto de clase social de Max Weber como lo resumen los sociólogos norteamericanos Brinkerhoff y White, resulta interesante para el investigador histórico, y dado que el enfoque de Max Weber incluye el de
Marx, puede servir para ampliar la visión sobre el concepto de clase social. Brinkerhoff y White sintetizan el concepto de clase social a partir de Max Weber diciendo que:
“la clase social es una categoría de gente quienes comparten ordinariamente la misma clase, estatus y poder, y quienes tienen un sentido de identificación entre ellos.”33 La “clase social del esclavo” estaba determinada primero por el color de la piel, porque esto le daba “sentido de identificación entre ellos”. En segundo lugar, algunos esclavos disponían de algún “poder” que legítimamente les correspondía como consecuencia de la coartación; “el afecto” o “cariño” que el amo pudiera manifestar hacia un esclavo le daba una “condición especial” o “poder” sobre los que no disfrutaban del privilegio. El “honor social o estatus” del esclavo podía estar definido en torno a la ausencia de “tachas, vicios” o de su conducta sumisa y su lealtad con respecto a los amos; y, definitivamente, el elemento común de “clase”, el de ser esclavo independientemente del grado en que esa esclavitud era vivida.

9. Los esclavos domésticos. 
 El esclavo de plantaciones servía en condiciones diferentes a como lo hacía el esclavo doméstico. El esclavo que servía en el hogar de los amos, tanto en la casa de la ciudad como en la casa del campo, lo hacía en condiciones que podrían considerarse privilegiadas con respecto al esclavo de las plantaciones. El contacto cercano con los amos y sus familiares, llegaba a establecer relaciones de afecto y consideración con los esclavos del servicio doméstico.34 Mostraré más adelante algunos ejemplos y dejaré que sean los documentos los que hablen para entender esa realidad.

10. La Iglesia en Santo Domingo

Los sacerdotes que se establecieron en Santo Domingo se adecuaban a las costumbres y prácticas comerciales de la época, y en el comercio de esclavos no escaparon de intervenir en él, incorporándose a una práctica de compra y venta que resultaba normal, como cualquier otro bien, como una mercancía que es objeto de negocio.35
El historiador Antonio Lluberes recuerda que en el primer cuarto del siglo XVI: “el obispo Geraldini, por ejemplo, negociaba con negros, y prácticamente todas las órdenes religiosas disponían de esclavos negros en sus haciendas, propiedades y conventos, incluso para uso personal. La iglesia no mostró tanto cuidadoy protección con el esclavo negro como lo había hecho con el indio.”36
Con respecto a este sacerdote dicho autor previamente había indicado que: “En 1519, llegó el italiano Alejandro Geraldini, nombrado dos años antes. Se trataba de un clérigo ilustrado, que había desempeñado funciones diplomáticas al servicio de los reyes de España. Parece que desde antes de su llegada su mayor preocupación era construir la Catedral de Santo Domingo.”37

11 . Casos de familias esclavas en Santo Domingo Español, 1809-1821.
Explorada esta parte teórica y académica, ahora plantearé la realidad de la época a través de los documentos para que, como dijimos, “ustedes puedan formular sus propios problemas y elaborar sus propias respuestas.” De los protocolos notariales del Archivo Real de El Seibo y de Santo Domingo,
he seleccionado algunos ejemplos de actos que incluyen esclavos para que esos documentos sobre el patrimonio que representaban esos esclavos, relaten sobre la iglesia, sobre la familia y sobre el afecto que se dedicaba a los esclavos.

12. El patrimonio: esclavos como instrumentos de riquezas.
Empezaré por mostrar a los esclavos como parte del patrimonio y consideraré tres casos: primero, el trato que se les daba como “piezas de esclavo,” como bienes gananciales;  segundo, el caso de “una negra preñada” y “un negrito” como parte de un inventario de bienes; y tercero, la herencia de once negros que le dejó el padre de Micaela de Rivera en su testamento, quien fue la esposa de Miguel Febles -quien peleó junto a Pedro Santana en la Guerra de la Reconquista y que posteriormente fue esposa, ya viuda, del general Pedro Santana (hijo).

Caso 1. Esclavos como bienes gananciales.
En un corto acto notarial se nota como la ganancia de toda la vida de José Moreno, en una fecha tan significativa como el 13 de diciembre de 1821, en el período de la Independencia Efímera, terminada la España Boba, hizo su declaración testamentaria y le dejó a su esposa María Alonzo, “mi única y universal heredera de todos y cualesquiera bienes que me puedan tocar y pertenecer, esto es, pertenecientes a ambos como gananciales de cuatro piesas de esclavos, dos bohíos, y una pulpería regularmente surtida y algunas prendas de su uso”. 38
Es de notar como en el cuerpo de bienes esas cuatro piezas de esclavos tienen un papel tan importante. José Moreno y María Alonzo, quienes tenían el 13 de diciembre de 1821 la mayor proporción de sus ahorros de por vida en cuatro esclavos, en menos de dos meses vieron reducido su patrimonio de
manera significativa cuando Boyer ocupó la ciudad de Santo Domingo y declaró la abolición de la esclavitud, el 9 de febrero de 1822.
Caso 2. Inventario de bienes: negrito y negra preñada En este segundo caso se observa que el esclavo era visto como un animal o una cosa que se heredaba, era tratado como una mercancía y como tal aparece inventariado en los bienes junto con los animales, la tierra, los cultivos, las vestimentas,
las joyas, los ajuares y cualesquiera otros bienes que se poseyeran. En el inventario de bienes de María Andrea Rivera aparecen estos detalles:
“Ytem. Una huerta de plátanos en seys pesos ($6).
Ytem. Otra huerta de cañas en ocho pesos ($8)
Ytem. Una mata de coco espigadita en un peso ($1).
Ytem. Un Negrito nombrado Simón de nueve a diez años
en ciento veinte y cinco pesos fuertes ($125).
Ytem. Una Negra nombrada Antonia, de casta Congo, preñada, como de veinte años poco más o menos en doscientos treinta pesos ($230).
Ytem. Ciento y quatro reses a quatro pesos cada una montan quatro cientos diez y seys pesos ($416).
Ytem. Un perro ballo de Puercos en siete pesos ($7), etc.” 39
El Negro no era gente, el negro esclavo era una cosa, como un semoviente, como un animal.

Caso 3. Micaela de Rivera: once negros de herencia.
El tercer caso de esclavos vistos como patrimonio es el de once negros que se dejaron como herencia a Micaela de Rivera. En este documento de 1805, el año de la Invasión de Dessalines, el testamento de Pedro de Rivera, hijo de Juan de Rivera y Dorotea Arias, padre de Micaela de Rivera viuda de
Miguel Febles y esposa del general Pedro Santana después de viuda, dice:
“6. Ytem. Declaro que pasé a segundas Nupcias con Antonia de Soto de cuya legítima alianza procriamos nuestra hija Michaela (sic), la cual subsiste, declarola para que tal mi hija y de la dicha mi muger para que conste=.
10. Ytem. Declaro por bienes propios mios cinco Negros barones, nombrados Marcos, Joseph Luis, Lorenzo, Victor y Ramón; con más seis Negra(s) hembras nombradas Manuela, Eusebia, María, Edubi, Apolonia y María del Pilar, una yegua, una baca y un trocito de puercos en el Bojío; sinq(uen)ta pesos
de terrenos en Río Seco, Jurisdicción de la Vega con alg(uno)s animales de Cabros, en El Cercado Jurisdicción de Hincha quarenta pesos, en Carabal en la misma Jurisdicción ciento y sinquenta, en la Tondura en la misma jurisdicción dosientos y sinquenta pesos, en el Papayo treinta pesos, de la Talalla (sic) ciento y sinquenta pesos. Declarado para que conste=.”40 De nuevo, el negro como una cosa más.

Caso 4. Capellanía con esclava como bien temporal: el negocio de la fe.
Veamos al negro relacionado con la Iglesia en una capellanía con una esclava. En el año 1817 hubo una capellanía que se fundó con el aporte de una negra esclava y la hicieron un par de esposos. La capellanía buscaba salvar el alma de quien la fundaba y se pagaba a través de misas que se hacían
una vez muertas las personas. La Iglesia tomaba este dinero y lo invertía de manera tal que podía ir acrecentando su monto de bienes. Veamos:
“Los esposos Ildefonso de Mota y Petronila Álvarez acuerdan establecer á beneficio de sus Almas, una Capellanía de Misas Rezadas, y para llevar adelante su intención, no teniendo dinero de pronto, deciden señalar una mulata su esclava, nombrada MARIA MANUELA DE RIVERA, que siendo de valor de trescientos pesos fuertes, le han hecho de gracia veinte,43 para que no pueda ser vendida en más cantidad que los de doscientos y ochenta pesos de cuyo principal adquieren sea impuesta, y para ello desde ahora se la entregan, al Señor Cura actual Presbítero Don José Antonio Lemos de León,44 dándole poder, y facultad amplia, cuanta se requiere, para que haga la fundación señalando por limosna de cada Misa Rezada, que deberán ser tres en cada año, la porción que corresponda de los ocho pesos y tres reales que reditúe; y se nombrará por Patronato y Capellanía sucediéndolo los
que en adelante fueren; pues desean que se ponga en efecto a fin de que por su muerte no se olvide el Recibir los sufragios, etc.”. 45
Más adelante agregó: “Para que conste la enajenación que [de esta] mulata y su valor, hacen esta Escritura, encargando [al] Señor Cura de que echa la fundación Solicite se haga la Erección de la
institución convirtiendo el Principal de bienes temporales [en bienes] espirituales”. 46
Era comprar la salvación (de los esposos) a través de la enajenación que se hacía de la pobre mulata.
La relación de la Iglesia con sus fieles, de los cuales recibía “bienes” como eran los esclavos, y con los intereses que generaban se intercambiaba por las plegarias de las “misas rezadas” a favor de los otorgantes, antes y después de su muerte. La esclavitud en la España Boba, 1809─1821.
La mulata María Manuela de Rivera valorada en trescientos pesos, fue premiada con veinte pesos por los esposos que la daban en capellanía, al ser coartada en doscientos ochenta pesos: en ese momento estaba veinte pesos más cerca de lograr su libertad si lograba “ahorrarse”.

Caso 5. El cura que vende una esclava por madera
Hay un documento muy curioso de 1804, es un trueque de una esclava por madera y lo hace un cura:
“Fray Ygnacio Morillas, Cura y Vicario de esta Parroquia, Otorgo por esta presente carta que vendo realmente y con efecto, al ciudadano Salvador de Oviedo, Ayudante Mayor de esta Plaza una Negra nombrada Juana, criolla de edad de diez y ocho años, la que hube del ciudadano Rafael González, con
todas tachas, y sin redivitoria no porque en el otorgante se le hayan encontrado, sin lesión ninguna, como le consta al mismo aceptante, pues la ha tenido en su servicio mucho tiempo, ha sido contratada por veintisiete palos de caoba. Es a saber, de  veinte y cuatro pulgadas nueve; de veinte y tres cinco; de veinte y dos cuatro; de veinte y una cuatro; de veinte, tres; de diez y nueve uno; y de veinte y cinco uno.= Y de estos, diez y seis de diez pies de largo, siete de nueve pies, y cuatro de ocho pies”.
Luego dice: “de perarto= trece de diez y seis, de diez y ocho dos, y los restantes hasta los veinte y siete, de doce, trece y catorce de perarto, los que me entriega, etc.” 47
Es de notarse en este acto notarial de compra-venta que: 1) La transacción se realizó ante un miembro del gobierno y otro del clero; 2) La negra esclava ya estaba con su comprador al que previamente se había formalmente traspasado; 3) Los palos de caoba estaban mejor descritos que la esclava; y 4) Hasta el paralte o la curvatura de los troncos estaban mejor detallados que la negra esclava.

Caso 6. La familia nuclear: venta entre notables 48
Veamos el entorno de la familia: (primero) el caso de una familia nuclear como la llamamos hoy en día (padre, madre e hijos); (segundo) el caso de un nido vacío (esposos que no tienen hijos); y (tercero) la donación de una cría sin su madre: En el 1ro de julio de 1819, Marcos Cabral y Aybar vendió a don
Miguel Gneco y Joaquín Morillas, “A saber: cuatro negros de mi propiedad, criollos nombrados el primero Calletano, como de treinta y seis años poco más, o menos, sin tacha, vicio, lesión ni enfermedad conocida, en precio, y cuantía de trescientos pesos fuertes, y la segunda llamada Merced, de edad de treinta años, mujer legítima del primero, sin tacha, vicio, lesión, ni enfermedad conocida, en cantidad de doscientos ochenta pesos fuertes, y la tercera nombrada Maria Francisca como de cuatro años en cien pesos, lo mismo que su hermana Eularia de ocho meses en cincuenta pesos, de las mismas cualidades que los dos primeros sus padres, de suerte: que reunidas estas cantidades resultan en setecientos treinta pesos fuertes que he recibido a mi satisfacción etc.” 49 Uno de los aceptantes del acto, Don Miguel Gneco, estuvo presente el 9 de febrero 1822 en la entrega de Santo Domingo
a Boyer por parte de José Núñez de Cáceres, según lo hace que mueve a la reflexión sobre la esclavitud; el rol que juegan los hombres y el juicio que de ellos harán quienes investigan la historia: presenciaba aquel notable, el día 9 de febrero de 1822, el acto que iniciaba la emancipación de los esclavos en Santo Domingo de manera permanente, tal vez recordando el acto de venta de los miembros de una familia de cuatro esclavos, mientras representaba ese mismo hecho, “la ruina de
la sociedad dominicana y el comienzo de su más vergonzosa esclavitud,” 51 como decía José Gabriel García.

Caso 7. El nido vacío: venta de esposos esclavos 52
En los protocolos notariales se encuentran múltiples documentos de venta de esclavos de ambos sexos y de todas las edades, vendidos individualmente, por grupos, parejas, con hijos o sin ellos. El documento del 181953 donde el santiagués Juan de Portes vendió a Juan Pablo Lajara una pareja de
esclavos negros, esposos, criollos (habían nacido aquí), José el marido de 30 años, y María Merced la mujer de 40 años, por $300 pesos fuertes cada uno, para un total de seiscientos pesos54. Es de notar el detalle de las tachas que se señalan en el documento, dice: “Vendo dos negros de mi propiedad casados, nombrados el marido José, y la mujer María Merced, de edad el primero de treinta años y la segunda de cuarenta, criolla de esta isla, sin tacha, vicio, lesión ni enfermedad conocida, solo si la hembra que acostumbra tomar su trago de aguardiente, de suerte que suele incomodar a sus amos, y el varón con la enfermedad de haber padecido poco tiempo ha de una gonorrea de la que aunque actualmente lo juzga sano puede tener resultas, en precio y cuantía de trescientos pesos fuertes cada uno, que juntas ambas partidas forman la de seiscientos la misma que he recibido á mi satisfacción etc.” 55 
Los vicios, tachas, lesiones y enfermedades, son expuestos en los documentos con la naturalidad con que se pueden describir las condiciones de cualquier mercancía puesta a la venta. La intimidad del negro esclavo no cuenta, sólo su valor económico.

Caso 8. Donación de cría sin su madre.
Veamos el caso de la donación que se hizo de una cría para poder conformar la idea sobre la familia esclava en este período. El testamento de Petronila Aguirre de 1819 da una idea de cómo veía el blanco a la familia esclava y cómo disponía de sus miembros sin contemplación de los lazos sanguíneos
ni afectivos. Al final de su vida, Petronila Aguirre dispuso del destino de sus esclavos, los coartó, los donó, los corrigió.
Veamos una de las disposiciones testamentarias.
“Ítem. Es mi voluntad que después de mi fallecimiento quede coartada la mulata María Catarina que tengo declarada en la cantidad de doscientos pesos, no pudiendo en ningún tiempo ser vendida con mas dándoselo al mismo tiempo ocho pesos de mis bienes y la ropa y la loza que se conocen de mi
uso y propiedad, cuya gracia le hago en remuneración de sus buenos servicios, con tal que ha de acabar la lactancia del mulatico Carlos, mi esclavo que tiene al pecho a lo menos hasta que en la dentición eche los colmillos, y en caso que quiera pasar a otro dueño se venda con esta obligación el
cual mi esclavito Carlos lo lego y dono a mi sobrina Doña María de los Dolores Lavastida, por el mucho cariño que le profeso, y además se le abonarán treinta pesos de mis bienes por la misma razón”. 56
Este es un documento bastante revelador del cariño del amo hacia el esclavo. Petronila Aguirre le dejó en herencia a la esclava mulata Maria Catarina su coartación en doscientos pesos, ocho pesos de sus bienes, la ropa y la loza de su uso personal, como remuneración por los buenos servicios que le
prestó en su vida y con tal de que acabara “la lactancia del mulatico Carlos, su esclavo” que tenía al pecho al menos hasta que echara los colmillos, con la advertencia de que “en caso que quiera pasar a otro dueño se venda con esa condición”. El mulatico Carlos, hijo de la esclava mulata María Catarina
tenía como destino ser separado de su madre y donado a Doña María de los Dolores Lavastida, la sobrina a quien Petronila Aguirre le profesaba cariño.

La venta de esclavas con crías al pecho aparentemente era cosa común por los múltiples documentos de la época en que se realizaron estas transacciones; de igual modo, las donaciones de esclavos pequeños, generalmente en los testamentos. Dicho de nuevo, los sentimientos de los negros esclavos, sus lazos sanguíneos, eran irrelevantes ante los ojos de los amos.

Caso 9. El afecto. Codicilio que libera: la negra Modesta 57
Hay un codicilio donde se le otorgó carta de libertad a una negra que por error había sido considerada como esclava en un documento anterior por el notario Domingo Pérez,58 un fedatario del que he hallado una gran cantidad de documentos y de actos de su vida, que merecen que se escriban y son de las cosas que se encuentran cuando se investiga y se tienen aparte para en algún momento abordarlas.
Este es un codicilio -una modificación de un testamento que sirve como carta de libertad y modifica el testamento de don Francisco Linares del 27 de noviembre de 1818, rectificando un error al declarar como esclava a Modesta en lugar de la esclava nombrada María Bárbara, de nación Ibo que falleció en
su poder. Modesta vivía y servía como doméstica en la casa de los esposos Linares pero no en condición de esclava, procedía de Saint-Domingue y se le agregó, y él (Linares) la había 
( De manera recurrente encontramos cartas de libertad y testamentos en los que se consigna el cariño que le había tomado el amo a alguno de sus esclavos, por el buen trato y sumisión de éste. Esta relación afectiva amo-esclavo, servía como justificación para la manumisión del esclavo, al cual se le otorgaba carta de libertad. El uso sexual de las esclavas por parte de los amos tenía consecuencias que podían materializarse en nueve meses: los hijos que tenían las esclavas con los amos despertaban muchas veces las conciencias de los propietarios de este tipo de “semoviente” que se creaba por la pasión, la lujuria o la fuerza. De manera particular en los testamentos aparecen los arrepentimientos
por los errores cometidos en la vida y la reconciliación con la conciencia llevaba al reconocimiento de los mulatos que resultaban de las relaciones entre blancos y esclavas.)
(58. AGN (ARS). Protocolo notario Domingo Pérez 1818. Codicillo del 27 de noviembre de 1818, que modifica el testamento de don Francisco Linares y sirve como carta de libertad a la negra Modesta, procedente de la colonia francesa de Saint-Domingue.)

criado y mantenido, y seguía viviendo en su compañía “desde el tiempo de la revolución de la colonia francesa”. Muchos de estos documentos hacen alusión directa a Toussaint (escrito como “Tusén”, “el negro Toussaint”) y también se refieren a la Revolución Haitiana. Dice este codicilio: “Leyendo el testamento hecho el 28 de septiembre de 1811 por ante el escribano don Domingo Pérez, otorgó su testamento y revisándolo encontró unos errores, y que por el tiempo que ha transcurrido no había advertido lo que hasta ahora haciendo leer el testamento que de dicho testamento tiene en su poder”,
es decir era la copia que del original le había librado el notario. “encontrando una notable equivocación en perjuicio de tercero para subsanarla ha resuelto hacer este domicilio por lo que expresa lo siguiente: María Servillo su actual esposa y él declararon por bienes que ésta trajo con él y la nombrada María Bárbara de nación Ibo que aún falleció en su poder, y como seguramente cree fue mala inteligencia del escribano no pudiendo redimir a la expresada Modesta del perjuicio que se le preparara solo por este medio declara que está libre desdesu nacimiento y que según con su esposa ha acordado en el
tiempo de la revolución de la colonia francesa se le agregó, la ha criado y se ha mantenido y mantiene viviendo en su compañía sin que padezca objeción de esclavitud, aunque sirve en la casa como familiar y de quien tiene entera confianza, por lo cual en virtud de esta declaración queda salvada la equivocación y Modesta libre de que se trate de incorporarla en sus bienes”.59


Caso 10. La amante esclava: libertad de vientre y reconocimiento del hijo
Este caso con el que voy a cerrar, es el que llamo el “proceso de blanqueamiento en nuestra sociedad”. Es el de un mulato hijo de una esclava y cómo el padre lo incorporó a la sociedad. Leamos simple y llanamente lo que dice una de las cláusulas (Ítem 41) de este testamento de 1820. Por el número de cláusulas se comprueba que es un documento largo y que el testador, Jacinto López, era un hombre muy rico. Dice: “41. Ítem. Declaro que antes de mi matrimonio tuve y reconocí como hijo natural a Francisco de Luna y a su madre liberté siendo esclava para que naciera libre, lo he alimentado
y educado hasta que siendo mayor se casó con una hija de Domingo Díaz y entonces le di trece reses, cuatro bestias y cien pesos de terrenos en los sitios de Felipa Pérez, para lo cual y varias extracciones que me ha hecho, declaro que no tiene derecho a ninguna parte de bienes, pero sin embargo es mi
voluntad dejarle como le dejo otros cien pesos en los mismos sitios de Felipa Pérez en donde me quedan como doscientos y más de que hice mención por olvido natural, comprados a los
herederos de Juan Hernández después de deducida la parte de Vicente Hernández que también fue dueño de aquellos terrenos, etc.” 60
Hay una nota al margen izquierdo del documento, fechado durante la Dominación Haitiana que dice:
“Libré copia de esta cláusula a pedimento del ciudadano Francisco de Luna, el día 1 de marzo de 1825, año veintidós de la Independencia. Domingo Pérez, Notario Público.”61 Un comentario final: esta cláusula del testamento de Jacinto López revela la interioridad del acto de la última voluntad del
mismo, dando constancia de su reconocimiento del hijo que tuvo con una esclava que liberó para que el hijo naciera libre. El mulato fruto de esta unión seguía la condición del vientre de la madre, es decir, la esclavitud, para lo cual era necesario el reconocimiento para incorporarse en la sociedad como libre, como un pardo libre. La nota al margen, en la cual el mulato reconocido se hizo expedir una copia de la cláusula del testamento de su padre en que lo reconocía, hace pensar en el proceso de blanqueamiento por el que pasó Francisco de Luna, quien ya reconocido debió ser Francisco López de Luna. Es de notar que no aparece en la cláusula el nombre de la esclava cuyo apellido debió de ser De Luna y que fue libertada para que su hijo mulato naciera libre.
14. Conclusiones
Cuando me encontré con este mundo de la esclavitud empecé a apasionarme de tal manera, que esta noche quiero pedir formalmente a parte de mi familia que está aquí, las excusas por el tiempo y por el abandono que como padre hice por una pasión pasajera. Ustedes que han visto estos casos
podrán hacer sus propias conclusiones. Para terminar, del abolicionista francés Víctor Schoelcher, tomo esta frase: 
                     “En la esclavitud no es posible la humanidad”. 61.








Conucos, Hatos y Habitaciones. Y Siglo XVIII. Las Dos Colonias en la isla de Santo Domingo.

Conucos
Conucos, Hatos y Habitaciones en Santo Domingo, 1764-1827.
Por Francisco Bernardo Regino y Espinal*
El conuco en Santo Domingo
El conuco es una institución agrícola encontrada por los españoles en el siglo XV al momento del 
escubrimiento de la isla que denominaron Hispaniola y que se mantiene hasta la actualidad cumpliendo un rol importante como medio para el abastecimiento de bienes básicos empleados en la alimentación de las familias rurales. La importancia del conuco se hace presente en todas las épocas históricas de la isla desde el descubrimiento, habiendo sobrevivido a pesar de la extinción de los indígenas.

Elementos del conuco:
- El espacio físico de terreno relativamente pequeño dedicado a la producción de víveres.
- Productos del conuco: viandas (yuca, batata, auyama, yautía, ñame), plátanos, vegetales (tomates, ajíes),
granos (maní, maíz, frijoles), etc.
- Tecnología de siembra tradicional, aprendida por costumbres
y transmitidas de generación a generación.
- Objetivo principalmente para la subsistencia de la familia y los excedentes para la disposición de otras familias, el trueque o la venta en el mercado local para producir ingresos marginales para consumo de otros bienes (locales e importados) y el ahorro para
eventualidades (enfermedades, muertes, viajes).


En nota al pie en el libro Idea del valor de la isla Española,
de Antonio Sánchez Valverde (1729-1790), encontramos lo que se entiende por conuco en Santo Domingo.
“Conucos se llaman en Santo Domingo las labranzas de frutos del país, que en cierto número de varas de terreno hacen regularmente los negros libres, etc., o los esclavos jornaleros, a quienes lo conceden los propietarios que no pueden cultivar el área de su pertenencia, por el precio de cinco pesos al año. Pasado éste, o quando más dos, le abandona el arrendatario y pasa a desmontar
y sembrar otro pedazo por igual pensión”.12
Es de notar que Sánchez Valverde enlaza la existencia del “conuco” o “las labranzas de frutos del país” en primer lugar al color de la piel, asociándolo primero con “los negros libres” o “los esclavos jornaleros”, y deja en segundo término su cultivo a los propietarios (impli-cando a los blancos) que “no pueden cultivar el área de su pertenencia”.

    El conuco y el hato según Rubén Silié
El historiador dominicano Rubén Silié adopta la siguiente
definición de lo que es un hato:
El hato era una posesión que comprendía el terreno correspondiente a las acciones que se obtenían llamados derechos de tierra, en las cuales estaba el dueño facultado a criar cuantos animales quisiera y a apoderarse de los bravíos o alzados”.18
Para Silié los hatos eran «grandes extensiones de tierra sin cercas ni linderos fijos, que pudieran interferir el paso de las reses; eso podía darse debido a que la economía ganadera no choca con otra de plantación o de grandes cultivos para la exportación. Era una época en la cual predominaba la “oferta ilimitada de tierras y en la cual su valor era de muy poca consideración”.19
Una diferencia entre el conuco y el hato que señala Silié era la cerca de protección, aunque sabemos que parte de las reses se mantenían en corrales (“reses corraleras”) al igual que los puercos, los cuales se encerraban dentro de los predios cercados llamados corrales
para evitar que terminaran como “montaraces” o “cimarrones”.
“El conuco, a diferencia del hato, estaba en muchos casos cercado para protegerse de la embestida de las reses y de los cerdos que solían atacar estos sembradíos. Esos ataques llegaron a alcanzar gran regularidad, al extremo que los habitantes se quejaban constantemente a las autoridades para que impusieran ciertas medidas que pudieran preservar sus siembras”.20

El conuco dentro del hato es el medio para que el negro esclavo se proporcione la mayor cantidad de sus alimentos, y es permitido por el amo por razones enteramente económicas: en la medida que el esclavo producía para su subsistencia y podía recuperar las energías empleadas en el trabajo esclavista, el amo incrementaba su productividad sobre el uso del recurso esclavo, dado que su gasto en mantenimiento era menor. En adición a su alimentación el esclavo podía producir algún excedente que vendido podía permitirle con la autorización del amo, ahorrar con el propósito de comprar algún
día su libertad.
Hato y habitación.
2.1. El hato
¿Cómo interpretaron o definieron lo que era un hato los que vivieron en Santo Domingo español hasta el siglo XIX? La construcción de una definición a partir de las observaciones que se hacen de las características de esa unidad de producción resulta importante
para entender la lógica de la mentalidad de los españoles de la parte del este y de los franceses de la parte del oeste de la isla de Santo Domingo, principalmente en los siglos XVIII y XIX.
En la historia colonial de la isla Hispaniola aparece con una alta frecuencia el nombre de hato para referirse a una unidad productiva que servía como base de la economía insular y que era fuente importante para la producción de bienes para consumo ofertados tanto en el mercado interno como para el mercado de exportación.
Las exportaciones permitían generar los ingresos para poder consumir los bienes manufacturados importados desde las metrópolis europeas. Los propietarios de los hatos eran conocidos con el nombre de hateros.
En la colonia española de Santo Domingo, las haciendas denominadas hatos eran propiedades dedicadas principalmente a la producción de ganado (con preponderancia del vacuno) y productos agrícolas.
Los antropólogos J. Geffroy y Margaret Vásquez Geffroy, nos resumen el origen del hato en Santo Domingo: “Brevemente, el sistema del hato nació del tipo de uso y repartimiento de tierras promovido por la Corona española como se refleja en las cédulas
del siglo XVI relativas al uso y tenencia de la tierra en las nuevas colonias y que en sentido general estimulaba la colonización de las posesiones españolas en América (Alburquerque, 1961:13). Los colonizadores solicitaron el uso de grandes extensiones de tierra no poblada (“realenga”).
Bajo esta concesión el uso continuado de la tierra era lo que daba derecho al usuario. Las bases del sistema de explotación desarrollado para estas grandes extensiones de tierra fueron
la formación de “hatos” o manadas de reses vacunas o de otro tipo y el cultivo de subsistencia de ciertos productos agrícolas básicos que el propietario del “hato” y su ayudante (esclavo o libre) mantenían diseminados en su posesión (Del Monte y Tejada, 1890, vol. 3: caps. I y II; pp. 96, 97, 100 et Passim; Alburquerque, 1961: 12 ff.)”.23
Nótese que el concepto de hato está asociado desde sus inicios en primer lugar por la existencia de “«grandes extensiones de tierra no poblada” en las que se desarrollaban las “manadas de reses vacunas o de otro tipo”, y en segundo lugar por “el cultivo de subsistencia de ciertos productos agrícolas básicos” que tanto “el propietario del hato y su ayudante (esclavo o libre) mantenían diseminados en su posesión”.
El historiador dominicano Fernando Pérez Memén, un estudioso del tema de la esclavitud en Santo Domingo, nos refiere el hato dentro del contexto de las relaciones de producción amo-esclavo, y tomando como referencia a otros historiadores dominicanos (Roberto Cassá, Rubén Silié) apunta lo siguiente:

“La estructura económica del país influyó mucho en la configuración de las relaciones esclavistas que llevaron a la dulzura del trato. En efecto, la naturaleza de los hatos (amplias extensiones de tierras), el trote del ganado en busca de agua y comida, y las limitaciones de agotar las potencialidades productivas llevó al amo a dar ciertas
libertades al esclavo. Así después de terminada sus tareas éste se dedicaba a labores agrícolas en terrenos del amo, el cual también permitía que aquel trabajase en haciendas vecinas a cambio de una renta diaria. En las ciudades sus dueños les permitían realizar labores para otros a cambio de un jornal. Pagadas sus rentas los esclavos ahorraban con la finalidad de comprar su libertad, ahorro denominado peculio. Después de varios años de trabajo lograban al fin obtener, por el referido medio, su libertad”.25



Para leer más continué en la URL http://www.blogger.com/Conucos%20http://bagn.academiahistoria.org.do/boletines/boletin116/BAGN_2006_No_116-02.pdf

El Hato Ganadero

El hato ganadero resume lo fundamental de la estructura económica y social deSanto Domingo en el siglo XVIII. Los hatos eran las células sociales fundamentales de base, que generaban la mayor parte de la renta nacional de la colonia y agrupaban un sector muy elevado de su población. La dinámica social del hato era la que condicionaba el funcionamiento del conjunto de la sociedad colonial. Las relaciones de producción esclavistas-feudales del hato eran las que definían el modelo global del modo de producción colonial en el siglo XVIII.
Las dimensiones de los hatos y el número de cabezas de ganado podían variar sensiblemente pero en lo fundamental los hatos eran explotaciones medianas de unos cuantos miles de tareas de tierras de pastos y bosques con algunos pocos centenares de cabezas de ganado y, en muchos casos, menos todavía, los que podían ser criados con el trabajo de los dueños y de dos o tres esclavos. La unidad productiva era de tipo extensivo, es decir, se aprovechaban poco los recursos de la naturaleza, la capacidad productiva del ganado y la fuerza de trabajo de esclavos y libres. Los beneficios de estas explotaciones eran bastante reducidos dando en lo fundamental sólo medios para que los hateros llevaran una vida llena de pobreza y mediocridad.
Había zonas del país en que predominaba el hato de gran extensión, como en el Este, donde sus tierras tenían muchos miles de tareas normalmente; en otras zonas, se extendió mucho el pequeño y mediano hato de pocos miles de tareas y aun de cientos. Sin embargo, la extensión de las tierras no era lo determinante en la magnitud de los hatos, sino el número de cabezas de ganado; había hatos que tenían desde unas decena hasta los mayores que tenían centenares que podían en casos sobrepasar el millar. El hato típico, al parecer, en este período, tenía pocos centenares de cabezas, entre 200 y 300, según se colige de diversas fuentes y en especial de los archivos notariales y de los municipales de Bayaguana e Higüey.




LECTURAS Historia y Memoria Por Frank Moya Pons

Santo Domingo y Saint-Domingue en crisis


Al comenzar el siglo XVIII ya Francia dominaba todo el oeste de la isla y comenzaba a instalar allí una colonia de plantaciones azucareras basadas en el trabajo esclavo con negros africanos. Así surgió Haiti.
Santo Domingo mantuvo su economía pastoral y poco a poco la vida dominicana adquirió sus propios matices de sociedad criolla. Los amos y los esclavos quedaron confundidos en una misma pobreza que favoreció la convivencia sexual y borró las distancias sociales. Así nació la nación dominicana, de razas mezcladas, raíces hispánicas, rasgos africanos y religión católica. En esos oscuros siglos coloniales, la población dominicana se encerró sobre sí misma. El mar quedó casi olvidado y las costas definitivamente despobladas.
En la segunda mitad del siglo XVIII hubo un cierto reavivamiento económico al desarrollarse el comercio de ganado con la parte francesa. Santo Domingo volvió a prosperar y se construyeron ingenios de azúcar y nuevos edificios coloniales. Los pueblos del interior, entretanto, quedaron abandonados, y de ellos sólo quedan los rotos rompecabezas de ruinas quebradas para siempre. Nuevos poblados con casas de madera y de paja surgieron no lejos de esas ruinas.
La vida colonial dominicana siguió inalterable hasta que la Revolución Francesa de 1789 hizo explotar una rebelión de esclavos en la parte occidental. Durante 30 años toda la isla quedó envuelta en una cadena de revoluciones, guerras, invasiones militares, emigraciones, decadencia y violencia.
En sus territorios los franceses desarrollaron una economía de plantaciones sustentada en la importación masiva de esclavos africanos.

En la parte española, en cambio, la economía continuó dependiendo de la crianza de ganado que se exportaba en grandes cantidades a la parte francesa, siempre muy necesitada de carne para alimentar sus masas trabajadoras.

La gran rebelión de los esclavos conocida como la Revolución Haitiana arruinó el sistema de plantaciones de la parte francesa y desarticuló el sistema político en ambas colonias.

Una larga guerra racial, social e internacional cambió por completo las relaciones entre ambos territorios. Esa guerra fue también una extensión de las guerras europeas desatadas por la Revolución Francesa, entre ellas las llamadas guerras napoleónicas, en Europa.

Durante casi veinte años (1791-1809) Saint-Domingue y Santo Domingo conocieron violentas rebeliones antiesclavistas, invasiones de ejércitos extranjeros, bloqueos navales, epidemias de malaria y fiebre amarilla, y cambiaron de man-do metropolitano varias veces.







Después de trece años de luchas sangrientas que redujeron la población de origen africano en más de cien mil personas y produjeron la muerte de más de cincuenta mil soldados franceses y varios miles de militares británicos, Saint-Domingue quedó bajo el dominio de los antiguos esclavos y fue transformado en el Estado independiente de Haití el 1 de enero de 1804.

En 1804, donde antes hubo una colonia francesa 

ahora quedó un Estado independiente, y donde 

hubo una colonia española ahora había una colonia 

francesa habitada por una población española 

gobernada por militares franceses.

Santo Domingo, en cambio, pasó por otras vicisitudes que marcaron una gran diferencia en la historia posterior, social y política, de ambas partes de la isla. Por ejemplo, mientras los franceses pugnaban por controlar la rebelión de los esclavos, Santo Domingo fue cedido a Francia el 22 de junio de 1795 mediante el Tratado de Basilea, firmado entre España y Francia para sellar la paz en Europa.

Para la ejecución de este tratado Francia solicitó a España fue que no entregara la colonia de Santo Domingo a los jefes revolucionarios negros, comandados por Toussaint Louverture, quien gobernaba la colonia de Saint-Domingue en nombre de Francia.

El gobierno de París quería que la colonia española fuese controlada por tropas compuestas por soldados blancos que eventualmente serían enviados desde Francia. Este propósito no pudo ser cumplido pues Francia no tenía esas tropas disponibles para ocuparse de esa misión y, por ello, Santo Domingo continuó siendo gobernado por militares y burócratas españolas, aunque fuera nominalmente francés.

Toussaint Louverture puso fin a esta anómala situación en enero de 1801 cuando invadió el territorio y unificó la isla bajo un solo gobierno manteniéndola como colonia francesa.

El gobierno de Tousaint Louverture tuvo corta vida pues al año siguiente Napoleón Bonaparte envió contra Toussaint una gran expedición compuesta por 58,000 soplados y marineros al mando de su cuñado el general Charles Victor Enmanuel Leclerc.

Esta población española

había apoyado a los 

franceses contra los 

esclavos rebeldes porque

preferían ser gobernados

por europeos antes que

por africanos, no porque 

fueran amantes de los

franceses. 

Durante diecinueve meses los rebeldes negros y mulatos lucharon contra las tropas francesas. Leclerc murió en el empeño, Toussaint fue hecho prisionero y enviado a Francia, donde murió. Más de cien mil hombres y mujeres de origen africano perdieron la vida, así como 52,000 soldados franceses.

Francia perdió a Saint-Domingue para siempre cuando los sucesores de Toussaint proclamaron la independencia de Haití en 1804, pero logró retener el territorio de Santo Domingo gracias a una combinación de circunstancias demográficas y políticas y militares.

La parte española estaba virtualmente despoblada y fue relativamente fácil para los militares franceses controlar aquel territorio. Además, la población dominico-española apoyó la expedición francesa y ayudó a sus militares a expulsar a las tropas negras de Toussaint.

Por ello, en 1804, donde antes hubo una colonia francesa ahora quedó un Estado independiente, y donde hubo una colonia española ahora había una colonia francesa habitada por una población española gobernada por militares franceses.

Esta población española había apoyado a los franceses contra los esclavos rebeldes porque preferían ser gobernados por europeos antes que por africanos, no porque fueran amantes de los franceses. 

Si algo había definido la vida política dominico-española en Santo Domingo durante todo el siglo XVIII, esto había sido la lucha contra la penetración francesa en las fronterizas.

Si de algo están colmados los archivos coloniales durante el siglo XVIII es de miles de documentos que dan cuenta de las luchas, batallas, escaramuzas y negociaciones entre franceses y españoles en torno a la posesión de las tierras fronterizas.

Esas diferencias fueron finalmente zanjadas mediante un Tratado firmado en la ciudad española de Aranjuez en 1777, pero el sentimiento anti-francés de la población dominico-española siguió perviviendo durante muchos años.

Para los habitantes de la parte oriental de la isla de Santo Domingo, ser dominico-español en el siglo XVIII equivalía a ser anti-francés. Francia y sus colonos eran entonces la principal amenaza que confrontaban los habitantes de la parte española de la isla de Santo Domingo.

Por ello fue tan visible la profunda reacción anti-francesa de la población dominico-española cuando llegaron a Santo Domingo las noticias de que Napoleón Bonaparte, en marzo de 1808, había derrocado la monarquía y mantenía como rehenes en Bayona a Carlos IV y a su hijo Fernando.

Hasta entonces el gobernador colonial, General Louis Marie Ferrand, había realizado todos los esfuerzos posibles por gobernar la población dominico-española dentro de un régimen de tolerancia a sus costumbres, leyes y cultura.

También había logrado mantener un precario equilibrio entre una pequeña dotación militar, que operaba con pocos recursos, y una población desconfiada que aceptaba su gobierno más por miedo a caer bajo el dominio de los haitianos que por auténtica simpatía.

Este era un miedo bien fundado pues en marzo de 1805 el gobernante haitiano Jean Jacques Dessalines había invadido la parte española de la isla con la intención de reunificarla bajo su mando, tal como había hecho Toussaint en 1801.

Dessalines fracasó en el intento pues la población dominico-española luchó al lado de los soldados franceses y la invasión fue repelida. En su retirada las tropas haitianas masacraron a los habitantes de los pueblos ubicados en su ruta, particularmente en La Vega, Moca y Santiago, y quemaron esas ciudades.

Esas masacres nunca fueron olvidadas por los dominico-españoles, quienes tampoco olvidaron los incontables prisioneros que Dessalines llevó consigo a Haití que luego perdieron la vida en aquel país.

Como consecuencia de esa nueva invasión haitiana (la primera fue la de Toussaint), miles de dominico-españoles decidieron emigrar hacia Venezuela, Cuba, Puerto Rico y España.

Lo mismo hicieron varios centenares de familias francesas procedentes de Saint-Domingue que se habían refugiado en la parte oriental de la isla bajo la protección del gobierno de Ferrand.

Dos oleadas de emigración habían tenido lugar previamente. Una, en los meses siguientes a la firma del Tratado de Basilea, y la otra luego de la ocupación de Santo Domingo por las tropas de Toussaint.

Esta tercera oleada migratoria contribuyó a despoblar el territorio dominico-español, el cual perdió más de dos tercios de la población que tenía al estallar la Revolución Haitiana.

Esa era, en términos generales, la situación de la antigua parte española de Santo Domingo el 2 mayo de 1808 cuando llegaron las noticias de la caída de la monarquía española y la invasión napoleónica a España.

En ese momento apenas se sabía que "Napoleón conduciría a Francia a nuestro muy amado Fernando VII para educarle; que al Señor D. Carlos IV lo había destinado a vivir en un convento, y que José Bonaparte iba a gobernar la Península ínterin nuestro Fernando se instruía lo necesario para regirla".

En realidad, Napoleón había derrocado al rey Carlos IV y se llevaba de rehén al heredero al trono Fernando, y por ello el pueblo de Madrid se levantó en armas contra los franceses dos meses más tarde, el 8 de mayo de 1808.

Las noticias de ese levantamiento llegaron a Santo Domingo desde Puerto Rico, cuyas autoridades fueron informadas temprano de los acontecimientos, pero no fue hasta finales de julio de 1808 que el gobernador de Puerto Rico recibió informaciones oficiales de la declaración de guerra a Francia por parte de la Junta Provincial de Asturias.